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Las Ordenes en Gastronomía
Las órdenes constituyen un factor primordial
en toda organización y la gastronomía
no escapa al modelo de otras empresas. Es frecuente
escuchar consultas sobre la dificultad en lograr que
los empleados cumplan con las directivas que se les
transmiten.
- repito cien veces lo mismo
- tengo que estar yo, sino es como nada
- no les importa el trabajo, lo único que
quieren es cobrar el sueldo
Aclaremos ciertos puntos para descubrir el porqué
no nos entienden o no nos hacemos entender.
- Una directiva implica transmitir un mensaje.
- Todo mensaje necesita de un emisor (persona del
cual parte) y de un receptor (persona que lo recibe).
- El mensaje del emisor debe ser claro y conciso.
- La respuesta del receptor también debe ser
clara y concisa, dándonos la pauta de que el
mensaje fue recibido.
Estos cuatro pasos describen lo que es un proceso
de comunicación.
Cuando se producen malos entendidos estamos frente
a una falla en el circuito de comunicación y
escuchamos respuestas como éstas:
- creí que era más importante hacer
otra cosa
- no me quedó claro lo que Ud. quería
- no tuve tiempo
- no entendí
- fulanito me dijo que haga otra cosa, etc.
La fallas más comunes se producen en los puntos
3 y 4.
Desde el emisor:
- Directivas confusas.
- Superposición de directivas.
- Directivas inseguras.
- Directivas contradictorias.
- Falta de chequeo de que la directiva fue recibida.
- La falta de ámbito adecuado para transmitir
la directiva.
- Imposición de directivas.
Desde el receptor podríamos mencionar
tres básicas:
- Falta de interés en su trabajo.
- Falta de capacidad para ejercer el puesto que ocupa.
- Falta de convencimiento en las directivas que recibe.
Cuando un empleado recibe una orden no quiere decir
que esté de acuerdo en cumplirla, sólo
que no lo dice, la ejecuta a medias o lo que es peor
no la ejecuta.
Cuando hablamos de fallas en la comunicación,
de malos entendidos, de resistencia a cumplir con directivas
estamos en el terreno de la dimensión humana,
dimensión que siempre está atravesada
por fuertes sentimientos, tanto del que da como del
que recibe una orden.
Lo importante es tomar conciencia que estos sentimientos
afectan el desempeño y el desarrollo laboral,
y que pueden salpicar al cliente dañando la calidad
de atención al cliente. En una empresa de servicio,
como es la gastronomía, en donde el control de
calidad lo ejerce directamente el Cliente, es importante
preservar el circuito de órdenes y comunicaciones
pues es la base para que la organización funcione.
Que un empleado se “ponga la camiseta”
y cumpla con las directivas que Ud. le da es producto
de un trabajo de liderazgo basado en el convencimiento,
el reconocimiento y el respeto.
No hay recetas para enseñar a transmitir órdenes,
sí hay metodologías, normas creadas por
la organización para favorecer la comunicación.
Todo empleado debe saber qué se espera de él
porque de otra forma no tiene manera de cumplirlo. Y
aquí no podemos dejar de mencionar al “cliente”,
destinatario principal de nuestro negocio. Cuando en
una empresa las órdenes no son claras (y por
supuesto tampoco la ideología) el cliente se
da cuenta enseguida.
Los clientes captan muy rápidamente cuando los
empleados no se sienten parte de la organización.
Es frecuente que ante la queja de un cliente el mozo
responda “y que quiere que le diga, yo no soy
el dueño” respuesta que da cuenta de la
falta de compromiso con la organización.
Ud. podrá ordenarle a sus empleados cómo
vestirse, que palabras usar, cómo comportarse,
pero lo que nunca podrán hacer es ordenarles
cómo pensar o sentir, de eso sólo puede
intentar convencerlos.
El trabajo en equipo con un liderazgo que apunte al
convencimiento más que a la imposición
es la única solución para hacer más
eficiente el camino de los objetivos a lograr.
Napoleón Bonaparte decía:
" no hay malos regimientos; hay malos coroneles”.
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